Una de las cosas más difíciles de organizar un viaje a Perú es montar el itinerario. Hay tantísimos lugares que ver, a tanta distancia los unos de los otros para tan pocos días, que armar el puzle se convierte en todo un desafío.
Parto de la base de que este país necesita de más de un viaje (o de uno muy largo, si tienes la fortuna). Sé que el tiempo de vacaciones escasea y que las ganas de conocer todo lo que se pueda son muchas, así que, según mi experiencia en el país, he preparado este post con los imprescindibles en un viaje a Perú.
¡Al lío!
IMPRESCINDIBLES EN UN VIAJE A PERÚ
¿Y MACHU PICCHU?
Te preguntarás dónde queda Machu Picchu en esta lista. La verdad es que ocurren dos cosas: por una parte, doy por hecho que irás. Por la otra, Perú es mucho más que Machu Picchu y porque no aparezca en una lista de los imprescindibles en un viaje a Perú tampoco pasa nada, ¿verdad? No digo que no vayas, no deja de ser un lugar imponente digno de conocer. Lo que sí deberás tener en cuenta es el precio a pagar, tanto en metálico como en multitudes y esperas. Te dejo una guía completa y actualizada para visitar Machu Picchu, además de mi experiencia en la archiconocida ciudadela inca por si quieres echarle un vistazo.
Quizá también te preguntes por el Lago Titicaca. Mi recomendación es conocerlo desde su lado boliviano, más auténtico y con, a mi entender, mejores vistas. En esta entrada te cuento cómo llegar al Titicaca boliviano desde Cusco, cruzando la frontera por Yunguyo. Puedes entender por qué digo que merece la pena entrar a Bolivia en este otro artículo: la Isla de Sol.
Si aun con todo quieres conocer la parte peruana del lago, te dejo el post en el que hablo de Puno, islas flotantes de los Uros y Taquile.
No puedo terminar este artículo sin recordarte que gran parte de los lugares que he mencionado se encuentran a una altitud superior a los 2,400 ms.n.m. Es necesario que prevengas el mal de altura o soroche y que conozcas este trastorno antes de viajar a Perú.
Te dejo el itinerario que seguí durante 4 semanas por Perú y Bolivia así como todas las entradas y guías publicadas de Perú.
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Un paisaje digno de postal a escasos kilómetros de Cusco. Puedes caminar por las terrazas, entre los más de 3.000 pozos de sal. Dispuestos en las laderas de la montaña Qaqawiñay, ofrecen unas vistas fuera de lo común cuando hablamos de este tipo de zonas de producción y extracción de sal.
La ciudad inca viviente no podía faltar en esta lista. Imponentes terrazas, torreones y murallas en la que fue la sede administrativa del Valle Sagrado durante el incanato. Las vistas desde el parque arqueológico a la ciudad encajada entre montañas merecen una visita. También es puerta de entrada a Machu Picchu.
Una subida necesaria para admirar Cusco desde su punto más alto. Aquí la escultura pasa desapercibida y el punto de la visita lo da el poder ubicar con meridiana perfección los lugares más conocidos de la ciudad. La caminata para llegar cuesta, como casi todo lo bueno en esta vida, pero merece cada molécula de oxígeno desaprovechada.
El núcleo de la Ciudad Blanca alrededor del que todo tiene lugar. Su Catedral, las arquerías, la fuente en homenaje a Tuturutu, las vistas al volcán Misti, la vida local y visitante admirando, descansando, vendiendo y comprando. Un lugar en el que sentarse a ver la vida pasar bajo un cielo eternamente azul.
Cerros, volcanes, glaciares, aldeas… Y la posibilidad de ver sobrevolar al majestuoso cóndor andino. Ninguna de las paradas a través de este valle tiene pérdida. Te aconsejo que inviertas días en recorrer el lugar, aunque puedes ver lo más destacado en una jornada.
Si vas a andar por la zona del desierto peruano, bien para ir a Nasca (Nazca), bien para ir Paracas e islas Ballestas, resérvale un día al Oasis de Huacachina. Esta visita vale la pena por tres razones. La primera es que no deja de sorprender ver la vida emerger en lugares tan hostiles como lo es un desierto de arena. La segunda es la posibilidad que ofrece para soltar adrenalina practicando sandboard o recorriendo las dunas en buggies o areneros. La tercera, pero no menos importante, contemplar el atardecer desde las dunas.
Una extensión de desierto y playas con vistas inmejorables y la posibilidad de recorrerla a tu aire, ¡ahí es nada! Todo lo que pueda decir sobre este lugar se queda corto. Te animo a que te subas a la bici y la recorras por tu cuenta. Perderse entre dunas, parar en pequeñas playas y observar la fauna que transita por este lugar es toda una experiencia en Perú.
Acceder a la selva peruana desde Iquitos es algo que no deberías perderte en tu viaje por el país andino. Navegar el río Amazonas es toda una experiencia, una de esas que se graban en las retinas. Puedes observar especies como los osos perezosos, monos nocturnos, serpientes coral, aves exóticas e, incluso, delfines rosados. Amanecer con el ruido de la selva, hacer trekkings, ir en busca de caimanes o pescar tu propia comida son algunas de las cosas que puedes hacer en una visita como esta.
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